¿Cuál es la razón por la que una persona podría desarrollar COVID-19 tras vacunarse?

 

El plan de vacunación ante el COVID 19 ya está en marcha y las expectativas del público en general son muy grandes debido a que muchos creen que al vacunarse quedarán completamente protegidos de la infección por el virus y ya no podrán contraer la enfermedad.

Este es un concepto equivocado ya que si bien la vacuna brinda una protección muy grande a quien la reciba, ninguna al igual que ningún medicamento es 100% efectiva por lo que siempre podrán presentarse algunos casos de enfermedad incluso en las personas completamente vacunadas.

Incluso en los estudios controlados de fase 3, ya se había documentado que algunas personas previamente vacunadas podían contraer COVID 19 lo cual contribuye a que la eficacia de las vacunas nunca sea del 100% pero ahora que las vacunas han empezado a administrarse se han empezado a conocer casos de COVID 19 después de haber recibido las dos dosis de vacunas indicadas.

En un estudio realizado en 523.000 personas que recibieron dos dosis de vacunas, encontró que 544 de ellas se infectaron con el nuevo coronavirus y desarrollaron COVID 19. De las mismas, 15 necesitaron hospitalización, 8 moderada, 4 en condición severa y ninguna falleció. La razón porque esas infecciones suceden no es porque el virus gana a las defensas o destruye los anticuerpos producidos por la vacuna, sino que al igual que muchas funciones biológicas en el ser humano, las respuestas a las vacunas no es pareja en todas las personas.

Si bien es cierto que la mayoría produce anticuerpos efectivos para neutralizar el virus, puede que otras personas produzcan anticuerpos menos efectivos y la infección ocurra. A parte de los estudios en Israel, aún no se tienen estadísticas oficiales sobre la verdadera frecuencia con que ocurren las infecciones en personas vacunadas en Estados Unidos; lo que sí es cierto es que debido a la posibilidad de desarrollar COVID 19 a pesar de estar completamente vacunadas, es importante que las personas se comporten y mantengan medidas de bioseguridad como si no la hubieran recibido.

Otro punto a tener en cuenta son las nuevas variantes surgidas en lugares como Reino Unido, Brasil o Sudáfrica. Con ellas surge la duda, si dichas cepas podrían poner en peligro los futuros tratamientos contra esta enfermedad y la efectividad de las vacunas.

Hasta el momento, y a pesar de los anuncios «favorables» sobre la eficacia de las vacunas, los datos de los que se dispone son principalmente epidemiológicos, por lo que no será hasta dentro de unos meses cuando se pueda saber con certeza si estas nuevas variantes son más peligrosas o no.

Otro dato que se desconoce es el efecto que tienen las mutaciones en el periodo de incubación del virus o el tiempo que una persona puede seguir infectando tras haber contraído la enfermedad.

En este sentido existe una doble amenaza, por un lado, las variantes parecen ser más infecciosas y más fácilmente trasmisibles, esto supondría un aumento de contagiados, y por ende, de fallecidos. Y en caso de que se confirme su capacidad para vulnerar la inmunidad adquirida, la efectividad de las vacunas actuales podría «disminuir considerablemente», lo que conllevaría también un posible incremento en el número de reinfecciones.

Al momento se considera que frente a las diferentes variables las vacunas pueden perder eficacia pero seguir protegiendo parcialmente, ya que no es tan sencillo que una vacuna deje de «funcionar del todo», porque los anticuerpos generados «pueden identificar más de un sitio de la proteína» usada en el tratamiento. La vacuna, por tanto, podría perder cierta eficacia, pero seguir protegiendo aunque sea de forma «parcial».  Lo que se debe evaluar es su efectividad en la prevención de casos graves y fallecidos que es realmente lo más importante.

Es importante tener en cuenta que las ya conocidas no serán las únicas variantes que aparezcan en los próximos meses, lo cual no significa necesariamente que todas las que aparezcan sean «preocupantes», puesto que las mutaciones pueden también atenuar el virus. El virus como muchos otros, lleva mutando desde que apareció y hasta el momento solo hay 3 variantes muy específicas que podrían suponer un peligro potencial.

La vacunación no es la única solución contra esta pandemia y en este sentido, continuar usando barbijo, manteniendo el distanciamiento físico de 2 metros con otras personas, cuidando la higiene de manos y superficies y evitar los ambientes hacinados deben seguir como reglas de nuestro diario vivir. Debemos mantener todas estas normas hasta que no sepamos el verdadero impacto de las variantes del SARSCOV- 2 la posibilidad de re- infectarse y de infectarse después de haber sido vacunado.

Recordemos que las vacunas están hechas para disminuir al máximo pero no completamente, la probabilidad  de enfermarse de manera grave.